De turismo por Santa Marta, la bahía más tranquila de América
mayo 7, 2017
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La sabana de Cundinamarca alberga pueblitos muy cerca de Bogotá, los cuales  se suelen visitar por costumbre mayoritariamente los fines de semana en plan de turismo, descanso, cultura o recorrido gastronómico. He tenido la oportunidad de vivir por temporadas cortas en varios de ellos por cuestiones de trabajo o avatares de la vida, y debo decir que brindan tranquilidad y menos estrés que una ciudad capital.

Es plan obligado de los capitalinos, pero también de turistas nacionales y extranjeros, desplazarse a estos sitios. En esta ocasión recomiendo 5 de esos pueblos para hacer turismo, desconectarse del caos y conocer de primera mano la historia antigua que ofrecen estas poblaciones.

TABIO

Tabio deriva su nombre de “Teib” que significa boquerón, término que identifica su posición geográfica, junto al boquerón del Río Frío o Sinca. Fundado el 8 de abril de 1603, a esta población se puede llegar saliendo de Bogotá por la calle 80 en la vía que lleva a Tenjo (52 kms), pero también por la autopista norte (un peaje) atravesando Chía y Cajicá (36.3 kms). Los turistas asisten religiosamente atraídos por la buena fama que tiene su gastronomía que incluye muchos establecimientos de postres, piqueteaderos y puestos ambulantes de mazorca y la tradicional chicha que se encuentra a la venta sobre todo los fines de semana.

Pero tal vez el mayor atractivo turístico de Tabio son sus aguas termales. Abierto de miércoles a domingo, Termales El Zipa, es una excelente opción para pasar un día agradable a muy pocos minutos de la capital.

Horario de Atencion:
Piscina de agua termal Grande (piscina turistica)
De Miercoles  a Sabado de 8:00am-5:30pm
Domingos y Festivos de 9:00am-5:30pm

“si la semana tiene un lunes festivo, la apertura de la piscina turistica se cambia para el dia Jueves”

Piscina de agua termal Pequeña (piscina medicinal)
De viernes a sabado de 8:am-5:30pm
Domingos y Festivos de 9:00-5:30pm

“si la semana tiene un lunes festivo, la apertura de la piscina medicinal se cambia para el dia sabado”

Jacuzzi
Sabados, Domingos y Festivos de 10:00am-12:00m / 1:30pm-4:30pm

Tarifas:

Adulto: $14.000       *tarifa adulto, 12 años en adelante

Niño: $8.000            *tarifa niños, 3 a 11 años

*menores de 3 años no pagan.

SUBACHOQUE

Aunque ubicado un poco más al occidente de Bogotá, Subachoque es otro de los pueblos de la sabana que frecuentan los turistas. A 45 kms de distancia, saliendo por la calle 80, pueden disfrutar de cabalgatas ecológicas, caminatas ecológicas, aire puro, paz y tranquilidad, riquezas paisajisticas, gastronomía, alojamiento, agricultura orgánica y numerosos senderos ecológicos. Tal vez la mejor caminata para hacer es la que conduce a “la laguna encantada”, a la cual se llega por la inspección de la Pradera, pasando Subachoque, doblando a la izquierda, y se comienza a subir y subir hasta internarse en el páramo. A medida que el camino se hace más difícil y angosto va apareciendo el espejo de agua entre pequeñas montañas y frailejones.

Otro atractivo de esta población son sus numerosas fincas de alquiler en donde parejas de enamorados deciden unir sus vidas. Hay una gran infraestructura para actividades matrimoniales; así que si están pensando en “echarse la soga al cuello” este es el sitio para poder hacer una buena recepción y pasar un momento inolvidable.

SOPÓ

Sopó en lengua muisca traduce Piedra o Cerro Fuerte. Está ubicado en la sabana Centro  a 39 km al norte de Bogotá. El río Teusacá pasa por el municipio de norte a sur, y a la entrada del pueblo se erige imponente la fábrica de productos alimenticios Alpina. Si usted visita este municipio y no degusta un buen postre en “la cabaña”, perdió el viaje. Pero Sopó tiene muchos más atractivos turísticos, como El Santuario del Señor de la Piedra (para los que son católicos). Cuenta la historia que Rosa Nieto, una mujer sencilla vivía en la parroquia de Sopo y era la encargada de  el cuidado y limpieza de las ropas y manteles de la parroquia. Todos los días iba a la quebrada La Moya para cumplir con sus labores, pero en una ocasión se encontró un guijarro liso y cuadrado en donde le pareció ver la imagen del jesucristo. Se llevó la piedra y la puso en un  altar de su casa, entrada la noche, estando en la cama en medio de la oscuridad la piedra brilló de nuevo.  Al siguiente día le contó al párroco Raimundo Forero, pero este por ser un poco ciego no le creyó. La mujer rezó por la visión y la salud del padrecito y  días después el padrecito se curó. Poco después de la aparición en 1753, el Párroco Raimundo Forero de Chávez permitió que la imagen sea expuesta a la veneración de los fieles en una capilla  de la iglesia parroquial Divino Salvador por petición de los peregrinos, el Papa Pio IX  le concedió indulgencias a esta advocación. Desde el año de 1909  la imagen del Señor de La Piedra de Sopó fue traslado a su propia  capilla. En 1953  se construyó el actual santuario que es visitada por feligreses que le atribuyen gran cantidad de milagros a esta imagen.

En Sopó también se pueden practicar deportes extremos como el parapentismo, que se realiza desde el cerro del Pionono, que a su vez hace parte de un gran parque ecológico que lleva el mismo nombre y en donde se pueden hacer caminatas, disfrutar de la maravillosa vista desde la punta de la montaña, y hasta acampar, respetando eso si las reglas de esta hermosa reserva natural.

El parque Ecológico Pionono presta su servicio al público de miércoles a domingo y festivos en horario de 9:00 a m a 4.30 pm. El ingreso para oriundos de Sopó es gratis; para lo que debe llevar documento de identidad que lo certifique; pero el valor de ingreso al parque para visitantes es de $ 4.900 por persona, esto incluye el uso de las hornillas y los recorridos por los diferentes senderos que se encuentran allí. El valor de camping por persona por noche es de $ 24.600. Otros que no pagan son los niños menores de 12 años y adultos mayores de 60 años.

ZIPAQUIRÁ

Zipaquirá realmente es ya una gran ciudad, pero no podía dejarla por fuera de este escrito porque allá se encuentra una de las antiguas 7 maravillas del mundo. Les hablo de la bella y renovada Catedral de Sal de Zipaquirá, un atractivo turístico infaltable a 42,4 kms accediendo por la autopista norte. Atienden de domingo a domingo de 9am a 5:40pm (hora límite para ingreso).

Tarifas

Visitante Nacional: Colombia

Visitante Extranjero
Cerca de la Catedral se encuentran gran cantidad de restaurantes que ofrecen a sus visitantes platos típicos colombianos como el ajiaco, la bandeja paisa, la ternera a la llanera, el mondongo, etc. Pero en donde yo más recomiendo almorzar es en un pueblito a cinco minutos de Zipaquirá; les hablo de Cogua, en donde se consigue la mejor fritanga de la región.

GUATAVITA

Es un bello y romántico pueblo con mucha historia. En sus alrededores se encuentran bonitos y boscosos cerros y el embalse de Tominé, lo que lo hace un lugar fascinante para la practicar actividades deportivas como kayak, ciclomontañismo, parapente y caminatas ecológicas. Pero su mayor atractivo turístico es la imponente laguna de Guatavita que guarda grandes mitos y leyendas sobre nuestros antepasados indígenas que habitaron la región.

Cuenta la historia que antes de que los conquistadores llegaran al país de los Muiscas, habitantes de la región adoraban a una princesa que, en las noches de luna llena, salía del fondo de la laguna y se paseaba sobre las aguas en medio de la espesa neblina. El gran cacique de los Guatavitas, de la misma dinastía que daría origen al gobierno y al imperio de los muiscas, estaba casado con la más bella dama perteneciente a su tribu: una noble princesa a quien todos los pobladores amaban, y su hogar había sido bendecido con el nacimiento de una bella niña que era la adoración de su padre.

Pasado algún tiempo, el cacique comenzó a alejarse de su esposa la princesa: sus muchas ocupaciones en los asuntos del gobierno como también otras mujeres, lo mantenían lejos del calor de su hogar. La princesa soportó algunos meses, como correspondía, a una mujer de su rango, las ausencias prolongadas y las continuas infidelidades de su esposo, pero un día pudieron más la soledad y la tristeza que las rígidas normas sociales, y se enamoró de uno de los más nobles y apuestos guerreros de la tribu. Para su dicha y fortuna fue enteramente correspondida. Dicen que los enamorados no pudieron verse tan pronto como hubieran querido, pues el gran cacique estaba por esos días entre los suyos. Pero cierta noche tras una de las acostumbradas celebraciones del mandatario, la pareja pudo consumar sus amores, mientras el pueblo dormía. Sospechando algo, el cacique encomendó a una vieja la tarea de vigilar a la princesa. Una noche cualquiera, la anciana descubrió lo que ocurría y le llevó la noticia al jefe.

Al día siguiente, el cacique organizó un gran festín en honor a su esposa. A la princesa le fue servido un sabroso corazón de venado. Apenas ella acabó de comerse el delicado plato, el pueblo- con el cacique a la cabeza- estalló en una horrible carcajada, que la hizo comprender la verdad; su amante había sido asesinado, y le habían dado de comer su corazón. Desesperada, decidió huir del lado de su marido. Algunos días después de la tragedia, tomó a su pequeña y partió hacía Guatavita. Dicen que al llegar, casi a la medianoche, se detuvo un momento en la orilla para contemplar la laguna, de la que se levantaba una espesa neblina; luego miró amorosamente a la niña y se lanzó con ella a las aguas. Al enterarse de la noticia, el cacique corrió hacía la laguna y llamó a su mujer varias veces, sin obtener más respuesta que el silencio de la noche. Cuentan que ordenó a sus sacerdotes- que la buscaran. Los mohanes o sacerdotes hicieron conjuros y ritos a orillas de la laguna, y uno de ellos descendió a las profundidades, para averiguar qué había sido de la princesa y de su hija.

Cuentan que al poco rato de buscarla, regresó con el cadáver de la niña y contó que la princesa estaba viva y feliz en el reino de las aguas. Desde entonces, en las noches de luna menguante aparecía la princesa en medio de la espesa neblina, para escuchar los ruegos de su pueblo, y la laguna se convirtió en un lugar sagrado. ( tomado de www.culturarecreacionydeporte.gov.co)

Lo que si es cierto es que, por volverse un lugar sagrado para los indígenas, en el fondo de la laguna los españoles encontraron mucho oro, robándose así gran parte de las ofrendas de los habitantes de esa época. Dicen que hoy en día todavía hay riquezas en el fondo de las aguas; fue Guatavita muy importante para forjar la leyenda de el Dorado.

Actualmente se puede acceder a la laguna en un recorrido guiado que hacen funcionarios de la CAR que velan por la protección de este hermosa reserva natural. La última vez que fui tuve la fortuna de ser guiado por uno de los pocos descendientes directos de los indígenas que habitaban la región en la antiguedad; la caminata subiendo la montaña y el rito que hicimos los asistentes acompañados de nuestro ilustre guía fue de verdad mágico.

Tarifas ingreso:

Oriundo $ 2.000

Turista nacional $ 12.000

Turista extranjero $ 17.000

Ingreso grupo de más de 25 personas (por persona, de martes a viernes) $ 8.500

Créditos fotos: Tabio 1. tripadvisor, 2. destinosyplanes.com, Subachoque 1. municipios.com.co Subachoque 2. subachoque.doplim.com.co, Sopó 1. comollegarcaminando wordpress.com Sopó 2. minuto30.com Zipaquirá 1. radiosantafe.com, Guatavita 1. tripadvisor, Guatavita 2. leafnatural.net, Guatavita 3. off2colombia

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